Sobreprotección
SOBREPROTECCION
José ama pelotear, y correr.
Durante
el verano salimos por las noches a una loza cerca de casa.
Cierto
día mientras jugábamos llegaron un grupo de niños, parecían familiares, eran 4;
uno de la edad de José, los otros tres mayores, casi de 7 años.
Invitaron a Jose al grupo, tengo que admitir que nunca lo había
dejado ir a jugar pelota con otros niños.
El grupo me pareció amigable, ellos comenzaron a correr tras la
pelota y patearla.
Quería correr a lado de José , pero Jose dijo "papá
allá" apuntando la tribuna, haciendo de tripas corazón me senté.
Cada patada, cada niño corriendo hacia él, cada vez que se
acercaba a la pelota era una lucha para mí y mis ganas de correr a su lado.
Se cayó 5 veces (sí, las conté) 2 por empujón 1 por patear mal,
2 más por no ver a dónde corría y en todas las veces se levanto se sacudió y
siguió corriendo. (Yo por mi lado luchaba con mis ganas de ir a levantarlo,
claro que para el público decía "vamos José, levántate")
Terminó el partido y El Niño de la edad de José subió a uno de
los muros, casi un metro, y sin una pisca de miedo saltó.
Pensé. Nunca he dejado a José saltar de lugares altos, lo
subestime.
Hay una línea entre ser protector o sobre protector.
También entre ser un padre imprudente o impulsor de autonomía.
Hay que tener cuidado, nuestro corazón es grande y podemos
llegar a ser sobre protectores, hoy te dejo unos consejos para tomarlos en
cuenta.
- Confía en tus hijos, déjalos que prueben y puedan decidir por
sí mismos algunas cosas (según la edad) pregúntale, involucralo en las decisiones.
- Que tus miedos no sean los suyos. La mayoría de los miedos de
nuestros hijos los aprenden de nosotros.
- No lo subestimes, es cierto que aveces no sabemos cuánto
podemos dejar que hagan, me ha ayudado mucho el parque, ver a otros niños de la
misma edad permitirle hacer las cosas que otros hacen.
- Vigílalo mientras hace las cosas, pero no las hagas por él.
- Recuerda que golpearse, ensuciarse, asustarse y fallar también
son parte del crecimiento permíteles hacerlo.
- Aliéntalos, tú puedes! Vamos ! Levántate! Tú eres fuerte!
Intentemos otra vez. Dirígelos, entrénalos.
Dicho esto les cuento que entrene a José después de esa noche,
ya saltó ese muro, confió en que también tú permitirás e impulsaras a tus hijos
a saltar sus muros.
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conozcas.
Dios te bendiga y a tus hijos.

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